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¿En qué consiste la seguridad psicológica en el trabajo?

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Por Emilio García

13 February, 2026

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Hay un momento bastante común en conversaciones con líderes de HR en el que alguien dice algo así como “aquí promovemos la seguridad psicológica”. 

Lo dicen con buena intención. A veces incluso con orgullo. Pero cuando uno rasca un poco, cuando preguntas qué pasa realmente cuando alguien se equivoca, la respuesta suele ser menos clara. 

No porque falte voluntad, sino porque el concepto se volvió tan repetido que perdió precisión.

La seguridad psicológica no suele extraerse de discursos ni de valores escritos. Aparece en situaciones pequeñas y cotidianas que afectan el bienestar en el trabajo

He visto organizaciones con líderes bien intencionados convencidos de que tenían entornos seguros, mientras la gente aprendía, silenciosamente, qué temas era mejor no tocar.

Parte del problema es que durante años se habló de seguridad psicológica como si fuera un atributo cultural deseable, casi una postura moral. Algo que “estaría bien tener”. 

Eso la volvió difusa, ya que cuando todo es seguridad psicológica, al final nada lo es

Para quien toma decisiones en HR, eso no ayuda. Lo que se necesita no es una definición elegante, sino criterios claros para reconocer cuándo existe, cuándo se está erosionando y qué decisiones la fortalecen o la debilitan en la práctica.

Este tema importa porque tiene consecuencias reales

La seguridad psicológica afecta la calidad de la información que circula, la velocidad con la que se detectan errores, la forma en que los equipos aprenden y, en última instancia, la capacidad de una organización para adaptarse sin quemar a su gente.

Este artículo no busca convencerte de que la seguridad psicológica “es importante”. Probablemente ya lo sabes. 

La intención es algo más útil: poner orden en el concepto, separar lo que sirve de lo que se repite y ofrecerte un marco para pensar desde la experiencia real del trabajo. No como un ideal, sino como una condición que se construye, se cuida y también se puede perder.

La seguridad requiere hacer preguntas sin miedo

¿Qué es la seguridad psicológica?

Cuando se habla de seguridad psicológica en el trabajo, suele confundirse con un ambiente “agradable”, con evitar conflictos o con ser siempre empático. Esa confusión es comprensible, pero es uno de los errores más costosos.

La seguridad psicológica no consiste en la comodidad emocional, ni de proteger a las personas de cualquier incomodidad. Trata de algo más específico y, para HR, mucho más operativo.

En términos simples, existe seguridad psicológica cuando las personas perciben que pueden hablar, preguntar, disentir o reconocer errores sin temor a consecuencias sociales negativas

La seguridad psicológica no se define por la intención del liderazgo ni por los valores corporativos. Se define por la experiencia cotidiana de los equipos

He visto líderes genuinamente abiertos al feedback, pero equipos que aprendieron, por experiencias pasadas, que cuestionar no era buena idea. En esos casos, la percepción manda, no el discurso.

Desde la práctica de HR, la seguridad psicológica funciona como una infraestructura invisible. No se nota cuando está, pero condiciona todo lo demás. 

Programas de feedback, evaluaciones de desempeño, iniciativas de aprendizaje, incluso políticas de diversidad e inclusión, dependen de ella para funcionar. Sin seguridad psicológica, estos esfuerzos tienden a volverse rituales formales que no cambian comportamientos reales.

También es importante marcar un límite claro. La seguridad psicológica no es ausencia de exigencia

De hecho, los entornos con mayor seguridad suelen ser más demandantes, no menos. La diferencia es que la exigencia se percibe como parte del trabajo y no como una amenaza personal. Se puede pedir más, porque también se puede hablar más.

Psicología de la seguridad y salud en el trabajo

Antes de que la seguridad psicológica se volviera un término recurrente en liderazgo y cultura organizacional, la psicología de la seguridad social ya estudiaba un problema muy similar desde otro ángulo. 

No desde la conversación, sino desde el riesgo. No desde la confianza, sino desde las condiciones que permiten o impiden que las personas actúen de forma segura cuando hay algo en juego.

Esta disciplina parte de una premisa sencilla pero incómoda. La mayoría de los incidentes laborales no ocurren por falta de conocimiento, sino por factores psicológicos y organizacionales. Personas que ven un problema y no lo reportan. Equipos que normalizan desvíos. Líderes que reciben señales débiles, pero no las escuchan a tiempo.

Desde ahí, la psicología de la seguridad empezó a observar patrones que hoy resultan familiares para cualquier líder de HR:

  • La dificultad para dar y recibir crítica constructiva: No por falta de habilidades técnicas, sino por miedo a consecuencias sociales. En muchos equipos, la crítica no desaparece, solo se desplaza a espacios informales.
  • La normalización de comportamientos inseguros: Lo que empieza como una excepción termina convirtiéndose en la forma habitual de operar, especialmente cuando nadie se siente con la autoridad para cuestionarlo.
  • La relación directa entre presión, fatiga y toma de decisiones pobres: Bajo estrés sostenido, las personas priorizan protegerse a sí mismas antes que al sistema. Callar se vuelve una estrategia de supervivencia.
  • El silencio organizacional: Cuando las personas dejan de hablar, no es porque todo funcione bien, sino porque aprendieron que hacerlo no vale la pena o tiene un costo.

Lo interesante es que esta disciplina nunca asumió que el problema era “falta de compromiso” o “mala actitud”. El foco siempre estuvo en el contexto

Qué señales da la organización cuando alguien levanta la mano. Qué pasa después de un error. Qué tipo de conversaciones se premian y cuáles se evitan. Exactamente el terreno donde hoy hablamos de seguridad psicológica.

La seguridad parte del liderazgo

Los cuatro componentes de la seguridad psicológica

Cuando la seguridad psicológica se describe de forma abstracta, suele sentirse lejana. En la práctica, sin embargo, aparece a través de comportamientos muy concretos

Una forma útil de entender la psicología de la seguridad social es dividirla en cuatro componentes. No funcionan de manera aislada. Cuando uno falla de forma sistemática, la seguridad psicológica empieza a erosionarse, aunque los otros sigan presentes.

1. Seguridad para expresarse

Este es el nivel más básico y, muchas veces, el más frágil. Existe cuando una persona siente que puede decir lo que piensa sin ser ridiculizada, ignorada o penalizada socialmente.

En entornos con esta seguridad, las personas hablan incluso cuando:

  • No tienen la respuesta perfecta
  • Su idea no está completamente formada
  • Saben que su punto de vista no es el dominante

Ejemplo claro: En una reunión de equipo, alguien dice: “No estoy seguro de que este enfoque funcione, pero algo no me termina de cerrar”.

En un entorno seguro, esa frase abre una conversación. En uno inseguro, se interpreta como falta de preparación o debilidad, y la persona aprende a callar la próxima vez.

Aquí no se trata de “opinar por opinar”, sino de permitir que las ideas aparezcan antes de estar pulidas, cuando todavía pueden mejorar.

2. Seguridad para cometer errores

Este punto suele malinterpretarse. No significa que los errores no tengan consecuencias, sino que el error no define el valor profesional de la persona.

Cuando esta seguridad existe:

Cuando no existe, ocurre lo contrario:

  • Los errores se esconden
  • Se maquillan resultados
  • Se corrige en silencio para “no quedar mal”

Ejemplo común: Un project manager detecta que un plazo no se va a cumplir.

Con seguridad psicológica, lo comunica con tiempo y ajusta expectativas. Sin ella, espera hasta el último momento, cuando ya no hay margen de maniobra.

Desde HR, este componente es clave porque define si la organización aprende o solo reacciona.

3. Seguridad para disentir y dar crítica constructiva

Este es uno de los componentes más difíciles de sostener, especialmente en estructuras jerárquicas. Disentir implica riesgo, incluso cuando se hace con respeto y buenas intenciones.

La seguridad psicológica se nota cuando:

  • Cuestionar una decisión no se vive como un ataque personal
  • La crítica constructiva se valora más que la complacencia
  • No hay represalias sutiles por “llevar la contraria”

Ejemplo reconocible: Un líder presenta una decisión ya avanzada. Alguien del equipo señala un riesgo que no se había considerado.

En un entorno seguro, el líder escucha y ajusta. En uno inseguro, la conversación se cierra rápido y el mensaje implícito es claro: no valía la pena decirlo.

Con el tiempo, los equipos aprenden algo peligroso. No que estén de acuerdo, sino que es mejor parecerlo.

4. Seguridad para ser uno mismo en el rol profesional

Este componente suele pasar desapercibido, pero tiene un impacto profundo. Se refiere a no tener que esconder partes relevantes de la identidad, la personalidad o la forma de pensar para “encajar”.

Cuando existe:

  • Las personas no gastan energía en actuar
  • Se sienten legitimadas en su estilo
  • Aportan perspectivas diversas sin autocensura constante

Cuando falta:

  • Se exagera la formalidad
  • Se imitan estilos ajenos
  • Se reduce la diversidad real, aunque haya diversidad visible

Ejemplo sencillo: Una persona con un estilo más reflexivo evita hablar porque el entorno premia solo la rapidez y la extroversión.

No es que no tenga ideas, es que aprendió que ese no es el tipo de voz que se escucha.

Para HR, este punto conecta directamente con retención, inclusión y bienestar sostenido, no desde el discurso, sino desde la experiencia diaria de trabajar ahí.

Cuidar la seguridad es esencial

¿Por qué debes cuidar la seguridad psicológica en el trabajo?

Para muchos líderes de HR, la seguridad psicológica sigue sonando como un tema “blando”, importante pero difícil de priorizar frente a métricas más visibles. 

El problema es que cuando se descuida, sus efectos aparecen en lugares donde HR sí es medido, aunque no siempre se reconozca la causa real.

  • Porque define la calidad de la información: Cuando las personas no se sienten seguras, filtran lo que dicen y HR trabaja con una versión incompleta de la realidad.
  • Porque acelera el aprendizaje colectivo: Los equipos con seguridad psicológica corrigen antes y mejor. Los que no la tienen repiten errores.
  • Porque impacta en la rotación de personal: Muchas salidas no se deben al rol ni al salario, sino al desgaste de tener que callar, adaptarse o protegerse.
  • Porque condiciona los procesos de HR: Feedback, evaluaciones de desempeño o encuestas pierden sentido cuando las personas no se sienten seguras.
  • Porque sostiene el desempeño bajo presión: En contextos de cambio o incertidumbre, la seguridad psicológica permite que los equipos se coordinen mejor.

Cuidar la seguridad psicológica no es solo una postura cultural. Es una decisión estructural que define cómo se comportan las personas cuando el sistema está bajo tensión.

Esto lleva inevitablemente a la siguiente pregunta, la más incómoda y también la más práctica. Qué se puede hacer, en concreto, para protegerla en el día a día del trabajo.

Estrategias para proteger la seguridad psicológica

Hablar de seguridad psicológica es relativamente fácil. Sostenerla en el tiempo es lo difícil

No se protege con una iniciativa puntual, sino con decisiones pequeñas y consistentes que las personas observan todos los días para confirmar si hablar, equivocarse o disentir sigue siendo seguro.

  • Modelar el comportamiento desde el liderazgo cercano: Cuando los líderes reconocen errores, piden feedback o admiten dudas en público, envían una señal clara para legitimar ese comportamiento en el equipo.
  • Cuidar cómo se responde, no solo qué se dice: Muchas veces el daño no ocurre cuando alguien habla, sino en la reacción posterior. Un gesto, un comentario irónico o el silencio prolongado enseñan más que cualquier política formal.
  • Separar desempeño de identidad personal: Corregir una decisión o un resultado no debería sentirse como un juicio sobre la persona. Cuando esa distinción no está clara, las personas aprenden a protegerse en lugar de mejorar.
  • Crear espacios explícitos para la crítica constructiva: Esperar que la gente disienta espontáneamente no suele funcionar. Es más efectivo habilitar momentos claros donde cuestionar decisiones no solo es permitido, sino esperado.
  • Detectar señales tempranas de silencio: Menos preguntas, menos debate y reuniones cada vez más rápidas no siempre son eficiencia. Muchas veces son indicadores de que la seguridad psicológica ya se está erosionando.

Proteger la seguridad psicológica no requiere grandes programas, pero sí atención constante. Es un trabajo invisible que rara vez se celebra cuando funciona, pero que se nota de inmediato cuando falta.

Conclusión

La seguridad psicológica no se construye con declaraciones ni se pierde de un día para otro. Se forma en decisiones pequeñas, repetidas, que las personas observan para entender qué tipo de comportamiento es seguro en realidad

Para HR, eso implica asumir que no basta con diseñar buenas políticas. Hay que mirar con honestidad cómo se vive en el día a día.

El llamado a la acción es concreto. Observa una reunión esta semana, no para evaluar resultados, sino para escuchar quién habla, quién no y qué pasa cuando alguien cuestiona algo. 

Si esas conversaciones se vuelven posibles, la seguridad psicológica empieza a existir. Si no, ningún framework va a compensarlo.

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