Echáis de menos la oficina, ¿No?

Anca Șerban

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Con la creciente vacunación de la población y la llegada del verano, cada vez más recordamos los días felices cuando ir a la oficina no era imposición protocolaria, sino también una oportunidad de socializar unos con otros, de preparar nuevos proyectos y de arduo trabajo. Echamos de menos todas las cosas que nos faltaron en este periodo, pero al mismo tiempo estamos afectados y miramos con prudencia cualquier cambio.

¿Tal vez fuiste a la oficina una o varias veces durante la pandemia para encontrar el mismo ambiente de trabajo que había antes? ¿Cómo te fue?

Cuando todavía tenía una oficina física, pasé por ahí un par de veces con la idea de que iba a trabajar mejor y ver al equipo, pero tuve que reconocer, decepcionada, que era tan «malo» como en casa: el edificio en gran parte vacío, con unos pocos compañeros perdidos por la compañía, que se aislaban en el sótano o el ático, con todo esto, ni siquiera sabías si estabas solo en toda la oficina o si había algún alma por allí, llegué a la conclusión de que cambié las desventajas de trabajar desde casa a las desventajas de trabajar en la oficina, sin ninguno de los beneficios que anhelaba.

Ahora sabemos un poco más que el año pasado: la experiencia de trabajo pre pandémica no puede volver exactamente igual a como estaba antes, e ir formalmente a la oficina no ayuda. ¿Cómo resolvemos esta paradoja, donde oscilamos entre preservar un merecido beneficio, como el teletrabajo, y nuestra necesidad como animales sociales, de colaborar y de expresarnos dentro de un grupo, sean aceptados y reconocidos por nuestros resultados?

Creo que este es uno de los desafíos más importantes para la dirección de las empresas en el futuro más próximo: ¿Cómo gestionar el cambio de mentalidad entre los empleados?, ¿Cómo preparar la vuelta a la oficina para que esta sea una reunificación del equipo y no un reencuentro con unos cuantos muebles?

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Escrito por Anca Șerban

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