Cómo desarrollar la empatía cuando trabajamos de manera remota

Valentina Roman

11 minutos para leer

La empatía es una cualidad con la que todos nacemos. No obstante, a veces, y especialmente cuando se trabaja de manera remota, escuchar realmente con empatía puede resultar difícil. Y eso pasa porque hemos aprendido, tal vez conscientemente en la escuela o en el trabajo, tal vez inconscientemente de nuestras experiencias pasadas, a sacar conclusiones y formar nuestras propias opiniones sobre otras personas partiendo de muy poca información o basándonos en la primera interacción que tuvimos con aquellas personas.

Tengo que reconocer que me gustaría ver más empatía en mis interacciones diarias. Y creo que es algo que se puede ir aprendiendo, así que les dejo un par de ideas que espero que los inspiren en este sentido: 

Deja tu ego a un lado

Seguramente tú también te has cruzado con aquel tipo de persona que quiere imponer sus ideas a toda costa y que con tal de hacerlo habla muy fuerte y te aturde con un débito verbal de 1000 palabras por minuto, ¿verdad? Hace un tiempo participé en una reunión por Zoom donde cada uno de los participantes quería demostrar que era el mejor. En vez de intervenir y unir mi voz al barullo preferí escuchar e intentar comprender, seguir lo que estaba ocurriendo con atención, para sacar una conclusión con más perspectiva.

Muchas veces se nos alienta a que tomemos una visión egocéntrica del mundo y de las cosas y a sostener nuestro punto de vista y nuestras opiniones con contundencia. Pero a veces, nos quedamos tan enfocados en nuestra propia situación que nos olvidamos de los otros y de las necesidades y preocupaciones que ellos también puedan tener. Está claro que no podemos ganar todas las batallas pero precisamente por eso conviene elegir con cuidado las que queremos librar.

Escucha con atención

Practica el autocontrol, desarrolla la capacidad de domar tu voz interior y contrólala de manera que no se escuche todas las veces que quiere manifestarse y evita de esta manera la tendencia natural que tenemos de interrumpir el discurso de otra persona. Una persona con habilidades de liderazgo sabe reconocer sus errores y abandonar sus prejuicios si de ello depende la realización de los objetivos de la empresa.

Observa, ve más allá de las apariencias

Obviamente es más importante accionar que solamente escuchar. Pero, porque la reacción de una persona en una determinada situación es solo un episodio de una historia mucho más grande y compleja, hay que prestar atención a los detalles que pueden marcar la diferencia. Solo después de integrar en un contexto más grande todos los comportamientos y expresiones verbales y no verbales de una persona vamos a poder decir que tuvimos una apreciación verdaderamente empática de la situación.

Sé sincero

Tu trabajo no podrá ser valioso y completo si no expresas de manera honesta tus necesidades, y tampoco si no entiendes de manera correcta las necesidades de otros. Y para entender de una manera profunda hay que dejar de un lado cualquier complejo de superioridad y hay que ser honesto consigo mismo y con los demás.

Presta atención a las prioridades

Asegúrate de tener claro tú mismo qué es lo que quieres pedir y cómo hay que pedirlo, así como cuál es el momento correcto para hacerlo según las circunstancias. Por ejemplo, si un compañero da a conocer el fallecimiento de un ser querido y advierte de que no estará disponible por unas horas, es probable que no sea éste el momento apropiado para pedirle una actualización sobre una tarea que no es urgente. Pregúntate si no sería mejor tener esta conversación al día siguiente. Puede ser que tu necesidad sea que termines de hacer todas las cosas previstas para el día, pero intenta ver las cosas desde el lugar de la otra persona e imagínate que tu mensaje llega en un momento poco oportuno. 

Analiza

Hace un tiempo, en un curso de Design Thinking aprendí un método muy fácil que permite practicar la empatía. En breve, la próxima vez que sientas que entras en modo defensivo, intenta observar tus reacciones y analiza la situación con la ayuda de las siguientes tres preguntas.

– ¿Qué? – anota con la mayor cantidad de detalles posible qué fue lo que pasó, los hechos.

– ¿Cómo? – anota cómo reaccionó la persona en cuestión.

– ¿Por qué? – anota cuales son las razones, personales/emocionales por las cuales piensas que la persona reaccionó de la manera en que lo hizo.

Tomemos el ejemplo de un compañero de trabajo que nos sigue presionando para que terminemos rápidamente una tarea. Nuestra primera reacción es entrar en defensiva. Pero antes de “sacar la artillería pesada” podríamos aplicar el método presentado anteriormente de la siguiente manera:

– ¿Qué? – El compañero X me pregunta insistentemente cuando voy a terminar la tarea en la cual estoy trabajando.

– ¿Cómo? – Me pregunta constantemente cuál es el estado de la tarea.

¿Por qué?
– 1) no confía en otras personas;

– 2) recibe a su vez la misma presión de su jefe;

– 3) fui yo quien no comunicó correctamente cuanto tiempo me va a llevar terminar la tarea;

– 4) no le comunico con la frecuencia con la que me pidió que lo hiciera, cuál es el estado de la tarea;

– 5) la tarea es más importante de lo que yo pensaba;

– 6) quiere que terminemos rápidamente esta tarea para no vernos obligados a hacer horas extras.

– 7) en otras oportunidades no entregó a tiempo tareas que le habían sido encargadas y ésta es su manera de asegurarse de que tiene las cosas bajo control.

Todo esto… y la lista podría continuar con lo que nuestra imaginación nos permita hasta llegar a motivos totalmente objetivos y razonables. Pero lo que queda claro es que muchas veces las cosas pueden ser muy diferentes de lo que nos parece a primera vista y este ejercicio nos ayuda a evitar malentendidos y conflictos inútiles.

Algunos pueden opinar que esto es ser débil o demasiado amable pero yo creo que la empatía es una inversión a largo plazo.Y que también hay que tener mucha curiosidad e imaginación para ponerse en el lugar de otro y ver las cosas de otra manera. Y si no estás en paz contigo mismo, si no sabes cuáles son tus miedos y tus límites entonces va a ser muy difícil ser empático hacia otras personas. Todo lo que va hacia afuera empieza desde adentro.

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Escrito por Valentina Roman

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