¿Cómo conservar tu salud mental en un ambiente de trabajo agresivo?

Patricea Pop

9 minutos para leer

Querer alcanzar a toda costa los objetivos y el estrés en el trabajo son parte de lo «normal» en las mentalidades donde el enfoque es solo en el beneficio. A medida que pasas más tiempo en un ambiente así, tu salud mental comienza a flaquear.

El perseguir constantemente objetivos, te crea estrés, presión, conflictos, descontento y fatiga, por lo que necesitas aprender a cambiar de dinámica y poner en primer lugar tu equilibrio emocional.

Este enfoque es muy diferente si lo comparamos con la mentalidad de darlo todo o no rendirte cuando propones algo.

Es verdad que esta ha sido cultivada durante años, pero no hace más que alimentar un tipo de agresión definida por el psicólogo George K. Simon como «oculta o instrumental»: es decir, la confrontación no tiene lugar directamente, no hay disputa, sino que es reemplazada por estrategias astutas y acciones premeditadas llevadas a cabo detrás del telón.

Cuando nadie habla del elefante rosa en la habitación y sientes que hay un positivismo forzado en el aire, pero también tensión, es hora de que tomes medidas y cuides de ti mismo.

1) Conoce a tu audiencia y establece expectativas realistas

Ver las cosas como son es difícil y fácil al mismo tiempo.

Nos han enseñado a pasar por alto y a no hablar de las cosas que suceden, incluso cuando son obvias. A menudo las evitamos porque carecemos de esas pruebas concretas y tangibles que necesitamos y lo único en lo que podemos confiar es en la intuición y las tensiones que percibimos.

Dado que la educación que recibimos no nos animó a utilizar los mensajes que las emociones, la intuición o el cuerpo nos transmiten, seguimos haciendo lo mismo durante un periodo prolongado de tiempo antes de hacernos preguntas.

Pero una vez que conozcas a tu audiencia y entiendas lo que está pasando, puedes definir estrategias que te ayuden.

2) Comprender tu papel en este contexto

Tal vez fuiste un poco ingenuo, confiado y no llegaste «a leer» la situación por lo que es. Te engañaste a ti mismo y evitaste interpretar las señales que recibiste, siempre encontrando excusas para lo que estaba pasando.

O estás demasiado centrado en los demás y sus necesidades y no supiste cómo cuidarte. Todos estos son modos en los cuales has contribuido, hasta llegar a esta situación involuntariamente, y el primer paso es examinar en que puedes cambiar para que no volver repetir este tipo de experiencias.

3) Cambia las reglas del juego y pon tu salud mental en primer lugar

Si has llegado a estar confundido, dudoso y desconfiado necesitas poner tu equilibrio emocional en primer lugar.

Tu salud mental necesita acciones concretas para mantenerse dentro de los parámetros normales, y estas pueden ser: establecer límites saludables, definir tus necesidades, pero también desarrollar habilidades de comunicación y negociación.

Por último, pero no menos importante, no olvides que «no puedes leer la etiqueta cuando estás dentro de la botella». Así que es importante pedir y recibir ayuda, especialmente cuando sientes que no eres capaz de hacerlo tú solo.

Si el feedback es:

• Solo tú tienes esta perspectiva
• Eres demasiado sensible
• ¿Qué esperabas?

Y no estás de acuerdo, necesitas un compañero que vea las cosas desde una perspectiva neutra.

4) Aprende a prepararte para conversaciones difíciles

Puede que sientas la necesidad de ser leal y hacer parte del grupo y de la organización, y evitar mencionar lo que está pasando. Probablemente sientas que una opinión diferente no es necesariamente bienvenida y tienes miedo de las consecuencias.

Sin embargo, si las cosas no funcionan para ti, tal vez sea hora de afrontar una discusión difícil. Lo que hacemos mal cuando exponemos un tema «tabú» es que no nos preparamos, no sabemos exactamente qué queremos obtener de esa situación, no hemos puesto sobre el papel los puntos en los que estamos dispuestos a negociar y aquellos para los que tenemos tolerancia cero. Tenemos que elegir cuidadosamente el momento, lugar y palabras y especialmente la actitud con la que nos mostramos.

5) Evalúa cuándo y si necesitas abandonar la situación

La decisión siempre es difícil, especialmente cuando los recursos financieros están estrechamente vinculados a esa colaboración. Cuando aparentemente todo marcha excelente y lo que estás experimentando no es así en absoluto, lo único que queda es definir honestamente lo que es realmente importante para ti y cuáles son las razones por las que eliges seguir haciendo lo que estás haciendo.

Aquí es necesario analizar a situación desde varios puntos de vista y también examinar cómo esta afecta a otros sectores de su vida.

A veces basta con aprender a establecer barreras con aquellas personas en el trabajo que logran irritarte y buscar una pasión o afición en tu tiempo libre para mejorar tu calidad de vida. Otras veces, es posible que te des cuenta de que no hay manera de ganar una batalla que ya estaba perdida desde el principio y que se necesita un cambio radical.

No olvides darte tiempo y paciencia para explorar, probar y estudiar alternativas.

Hasta que identifiques la solución adecuada para ti, anota dos acciones concretas para hacer que la situación sea una más tolerable.

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirte al boletín, aceptas la política de privacidad.

Escrito por Patricea Pop

Contributor

Sé el primero en dejar un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *