¿Asciendes en la jerarquía de la empresa aun cuando trabajas desde el sofá?

Carmen Petrovici

9 minutos para leer

La pasión por el trabajo, la motivación y el talento de hacerte notar en las corporaciones son los ingredientes que sinérgicamente conducen al desarrollo profesional, al aumento del conocimiento y a las responsabilidades asumidas. Un campo léxico complejo, dirían algunos de nosotros, pero en realidad, esas son las razones que hay detrás de un ascenso en el trabajo.

En cualquier entrevista damos a entender que estamos preparados para tomar riesgos, que nos adaptamos al cambio y somos conocedores en lo que a nuestra integración en el colectivo se refiere. Creo que el departamento empresarial de recursos humanos está dando por buenas instintivamente todas estas características, porque ya es un perfil estándar, y si quisiéramos encontrar un código común el cual implantar a los empleados de empresas multinacionales, este sería uno perfectamente funcional.

  • La pandemia condujo a cambios sociales que todavía no han sido estudiados lo suficiente como para resolver muchos de los efectos que ha tenido trabajar desde casa, lo que hizo que, se alteraran los ingredientes de la receta que conduce a la promoción.
  • La pandemia produjo cambios en nuestros roles profesionales, de un ambiente de trabajo colegial, donde todos nuestros valores y principios fueron perfectamente ilustrados, ya sea a través de una presentación de PowerPoint proyectada en una sala de reuniones, o fumando un cigarrillo en espacios especialmente creados, incluso para no fumadores.
  • La pandemia se ha asociado con todas las plataformas virtuales de reuniones y llamadas, por lo que no solo nuestros oídos se han adormecido por culpa de los auriculares, sino que las «habilidades sociales» ahora son una noción redundante y arcaica, además en pijama es difícil mostrar la volatilidad con la que empujas los resultados hacia porcentajes máximos. El compromiso, que hasta hace un año se leía en nuestros rostros, ahora solo se escucha, y con bastante frecuencia lo único que se refleja es el eco del micrófono.

¿Aún nos encontramos entregados y preparados? ¿Cómo lidiamos con esta mezcla de reminiscencias del puesto que ocupa el despacho número 89? Nadie esperaba que la pandemia cambiara por completo la perspectiva de promoción bien comprimida en una herramienta de workday y que el número de horas que pasaban en el sofá con el ordenador portátil en sus brazos tomaría el lugar de la evaluación de fin de año.

En general, las personas orientadas hacia carreras exitosas, con todas las endorfinas en parámetros normales de liberación, tendrán la oportunidad de experimentar varios estados de ánimo, incluyendo insatisfacción, frustración e impaciencia. Nos someteremos al estrés psicológico, por el simple hecho de culpar y cuestionar nuestras capacidades profesionales, además buscaremos la confirmación del trabajo bien hecho a través de cualquier forma de comunicación enviada por los gerentes. Me sorprendió darme cuenta de cuántas veces caí en la trampa de la zona de confort, simplemente asociando el sofá con la falta de costumbre que significaba ir a la oficina. Pero también cuantas veces, caí en la trampa yo sola, porque el puesto, las tareas y los tiempos de inactividad se midieron usando los mismos criterios de evaluación. Lo que hacía la diferencia era la interacción humana, el feedback inmediato y la expresión facial. Pero si buscas sonrisas, incluso la lavadora te sonríe cuando gira a 360 grados.

Se puede promover desde cualquier lugar, independientemente de la textura del sofá o la ubicación de la propia oficina. Podemos generar más entusiasmo y gratitud, a la vez que nuestro aprecio y lealtad añaden más sustancia cuando nos preparamos para la entrevista. Y el pijama, si sustituye al traje ajustado, puede relajar cualquier frente sudorosa. Es solo un balanceo de beneficios y desventajas, en el que nosotros tenemos el control de manejar la lista de ‘Pros y Contras’.

Normalmente, el contexto de promoción nos lo da la empresa, e igual de política sería la elección del candidato al despacho de NR. 88 en tu detrimento o el mío. El contexto de promoción que nosotros mismos dibujamos, aunque pueda tener una connotación utópica, será el que nos saque de nuestra zona de confort, estimule el estrés constructivo y apacigüe los efectos de la pandemia. Claramente, nuestro gerente ya no nos sonríe después de un ascenso exitoso, pero puede alegrarle el día un GIF mandado por WhatsApp o tu propuesta de una reunión a solas localizada en espacios especialmente creados para las personas que no dan ninguna oportunidad al sofá de casa.

Sí, será considerablemente más difícil que influyas en las decisiones estratégicas y contribuyas activamente al avance de las soluciones, especialmente ahora que ya no podemos darnos palmaditas en el hombro y la única presencia física es el teléfono móvil o el portátil. Lo único que nos queda es la motivación, con la que la pandemia no ha establecido condiciones de colaboración, siendo tan singulares para cada empresa que nos hubiera llevado toda una vida llegar a un acuerdo.

Y la respuesta es, SÍ, ahora estamos ascendiendo desde el sofá con una tasa porcentual de +x%, reiniciándose así de la forma de trabajar para todos los participantes en este juego pandémico. ¡Dependerá de ti como quieras jugar!

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Escrito por Carmen Petrovici

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