6 desafíos recurrentes que el contexto actual pone en primer plano

Patricea Pop

9 minutos para leer

Si alguien me hubiera preguntado hace unos años cuál es el trabajo ideal para mí, habría respondido sin dudarlo que me gustaría que fuera una mezcla entre trabajar desde la oficina, desde una cafetería y desde casa. Deseaba que el espacio no fuera un problema, siempre y cuando cumpliera a tiempo mis proyectos a la vez que fuese productiva, porque cuando tengo este tipo de beneficios, realmente siento que tengo una colaboración con mi empleador en la que ambos salimos ganando.

La gran mayoría de los desafíos que el contexto actual plantea no son nuevos en absoluto. De hecho, los temas clave como el cambio, el teletrabajo, la innovación, el estrés y el agotamiento o la mentalidad, han estado en boca de todos durante años.

Pero vamos a analizarlos uno por uno:

1) El cambio, la única constante

A lo largo de mi carrera en las organizaciones, el cambio ha sido la única constante: reorganizaciones, traslado de operaciones de un país a otro, adquisiciones, spin offs o aumentos acelerados. Todos ellos han tenido un impacto significativo en la forma de trabajo e implícitamente en el espacio. Varias veces, me encontré trabajando en una oficina abarrotada sin opción de trabajar desde casa. A medida que presencié más y más transformaciones, mi necesidad de trabajar en un lugar que no sea la oficina se agudizó. Pero faltaba algo: la flexibilidad y el voto de confianza por parte de la dirección de la empresa.

2) Teletrabajo y voto de confianza

Además del impacto en el espacio, las revoluciones dentro de las organizaciones han desfragmentado y remodelado las estructuras y procesos de trabajo. Han surgido equipos virtuales y empresas que operan en matriz, todo esto conduciendo a nuevos requisitos de los empleadores.

Comprendí entonces que trabajar en este contexto sin flexibilidad de ambos lados ya no funciona. Ya no era suficiente que yo adaptase mi horario de acuerdo con el contexto, la zona horaria y el volumen, sino que necesitaba que mi empleador, a su vez, considerara mis desafíos y necesidades.

3) La necesidad de los empleados para ser reconocidos por su esfuerzo y productividad

Sin otra alternativa más que cumplir con los nuevos requisitos, muchos empleados se arremangaron y se adaptaron. El nuevo contexto aporta más transparencia a lo que está sucediendo tanto dentro de una organización como dentro de los equipos.

El hecho de que el cambio al teletrabajo no haya afectado al nivel de productividad no es necesariamente una sorpresa. Además, satisface las necesidades de aquellos que eran productivos y cuyos esfuerzos no fueron vistos y reconocidos. Cuando se me da la libertad de organizarme, me tratan como un adulto responsable, que hace el esfuerzo de lograr sus objetivos, independientemente del contexto.

4) Innovación

La innovación requiere creatividad, tiempo, mucha experimentación y dinero. La mayoría de las veces, sin embargo, el mensaje de la dirección fue «Que no se cometan errores». Porque se refleja en los KPIs, porque afecta a nuestra imagen, reputación, presupuesto y oportunidades profesionales.

En un entorno donde domina el perfeccionismo, cualquier intento de innovación es estrangulado y no hace otra cosa que poner presión adicional en un ambiente donde igualmente el estrés ya existía.

5) Situaciones de crisis y estrés

En muchas organizaciones, la crisis se vive todos los días, en cosas pequeñas y sin alto riesgo. Precisamente porque el estrés, la presión y el agotamiento han estado en el ambiente durante años. Y aunque la mayoría de las empresas se han preparado para situaciones de crisis importantes a nivel financiero y estratégico, no han preparado a sus empleados con herramientas para ayudarles en este tipo de situaciones.

Ahora descubrimos que las soft skills no son en absoluto soft, sino que pueden hacer la diferencia entre un logro y el éxito. La comunicación, la tolerancia, la confianza y la paciencia son solo algunos de los recursos que necesitamos en este tipo de situaciones. A esto se suma el valor de invertir en el poder invisible del cambio de mentalidad, tan subestimado por muchas empresas.

6) La mentalidad

En mi experiencia, no siempre logramos sincronizar nuestra forma de pensar con los cambios. Tenemos nuestras barreras, hábitos y miedos que no nos dejan avanzar, incluso cuando ya no nos hace falta. Además, estamos esperando a que los otros y las circunstancias cambien, y de ninguna manera nosotros.

Aquellos que tuvieron una mentalidad que abrazaba el cambio, aquellos que no tardaron en reorganizarse, tuvieron por su parte un proceso de transición sin problemas. Aquellos que se han resistido en ver la necesidad de los empleados, de tener una forma de trabajo flexible, tienen que trabajar mucho con su propia mentalidad. Aquellos que siguen creyendo que un grupo de personas que se reúnen en la oficina son un equipo, tendrán sorpresas.

En un período de ganancias y pérdidas, es esencial echar un vistazo honesto a la realidad, tal como es, para entender lo que funciona y lo que no. Y podemos hacerlo con mucha honestidad y compasión hacia nuestra versión pasada como empleado, empleador, jefe, subordinado o empresario, sin juzgarnos y criticarnos por errores del pasado.

Para aquellos dispuestos a poner las cartas sobre la mesa por primera vez en muchos años, es un buen momento para sentar las bases de un nuevo comienzo.

Entonces, ¿Cuál es el camino a seguir?

Suscríbete a nuestro boletín

Al suscribirte al boletín, aceptas la política de privacidad.

Escrito por Patricea Pop

Contributor

Sé el primero en dejar un comentario

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *